Page 54 - SESIA SIMEI LÓPEZ RUVALCABA TESIS
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Estas etapas de ajuste parental se caracterizan, en primer lugar, por un estado de shock
con sentimientos de culpa, confusión y búsqueda de explicaciones o soluciones médicas.
Posteriormente, en la fase de reacción, los padres pueden experimentar frustración, rechazo o
sobreprotección, aunque también comienzan a reconocer el lugar del hijo dentro de la familia.
Finalmente, en la etapa de adaptación, los progenitores logran una aceptación más estable de la
discapacidad, mostrando vínculos más fuertes, actitudes positivas y mayor compromiso en el
desarrollo y bienestar del niño o niña.
No obstante, todo este proceso suele estar acompañado por altos niveles de estrés
crónico que impactan en la calidad de la crianza. Este estrés puede manifestarse en conductas
reactivas como gritos, amenazas o incluso violencia física, especialmente cuando los padres
carecen de redes de apoyo adecuadas (Bogels et al., 2010; Bogels & Restifo, 2014; Shaffer,
2020; Swain, 2020; UNICEF, 2014). Además, este desgaste emocional constante puede derivar
en estados de agotamiento, ansiedad, depresión o incertidumbre (Ponce, 2020; Sairanen et al.,
2019; Shaffer, 2020), los cuales afectan no solo el bienestar de los cuidadores, sino también la
calidad del vínculo afectivo con sus hijos. Por ello, el estrés parental se comprende como una
respuesta emocional derivada tanto de las características del hijo como de las condiciones
personales y contextuales de los padres (Abidin, 1990, 1992; Díaz, 2020; Diez, 2018; Fernández
& Oliva, 2012; OMS, 2011; Swain, 2020).
2.5.4.La familia como agente para el logro de la calidad de vida
Caputo M (2020, P. 17) plantea que la calidad de vida familiar (CdVF) permite analizar
el efecto que tiene la presencia de una persona con discapacidad intelectual (DI) en el entorno
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