Page 46 - ALEJANDRA DE LEÓN SOLIS TESIS
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La hipoterapia activa implica la participación directa de la persona mediante ejercicios
enfocados en estimular funciones neuromusculares, favoreciendo aspectos como el equilibrio, la
coordinación, el control postural y el tono muscular. En cambio, en la hipoterapia pasiva, la
persona recibe los beneficios terapéuticos a través del movimiento natural del caballo, mientras
el terapeuta dirige y realiza las actividades de rehabilitación de acuerdo con el nivel de
discapacidad o las necesidades del paciente.
En cualquiera de las modalidades, la presencia de asistentes laterales resulta
fundamental, ya que acompañan el recorrido junto al caballo para brindar apoyo, cuidar la
seguridad de la persona y asegurar que la intervención terapéutica se desarrolle de manera
adecuada.
La equitación terapéutica se orienta a la rehabilitación física, emocional, psicológica y
cognitiva, permitiendo que la persona controle al caballo bajo supervisión de un profesional.
Esta modalidad está orientada a personas que presentan afectaciones en el área cognitiva-
conductual, pero que cuentan con la capacidad de realizar actividades sobre el caballo. En este
contexto, el caballo funciona como un mediador terapéutico y como un elemento motivador que
permite desarrollar el trabajo desde una perspectiva lúdica. De esta manera, se favorece el
aprendizaje y la participación de la persona a través de experiencias de juego y disfrute,
considerando que las personas aprenden con mayor facilidad cuando se encuentran en un
ambiente agradable y significativo. (Restuccia, 2021).
Por su parte, la equitación adaptada como deporte busca la participación en
competencias, fortaleciendo la autoestima y la superación personal. (AMET, 2022). Cañadas C.

