Page 42 - ALEJANDRA DE LEÓN SOLIS TESIS
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Asimismo, Gross Naschert, (2006), sostiene que la relación emocional establecida con el
caballo favorece seguridad, la autoconfianza y la autoestima. Este aspecto resulta relevante
debido a que muchos alumnos con TEA presentan dificultades para establecer vínculos sociales
significativos. Además, menciona que el caballo percibe rápidamente los estados anímicos y
tiende a reaccionar de manera similar, favoreciendo así una conexión emocional y significativa
durante la terapia.
Por otra parte, la terapia asistida con caballos no solo produce efectos significativo en el
ámbito psicológico, sino que también brinda diversos beneficios en las áreas motriz, articular y
muscular, los cuales se sustentan en las cualidades naturales inherentes al caballo (Orozco,
2015). Del mismo modo, aporta una estimulación sensorial significativa en niños y niñas con
TEA, especialmente a nivel vestibular y propioceptivo, a través del movimiento rítmico y el
calor corporal del caballo.
Estas experiencias sensoriales favorecen la regulación del equilibrio, los ajustes
posturales y la exploración de nuevas sensaciones, además de estimular el tacto mediante el
contacto con el pelaje y el ambiente ecuestre. Todo este contexto multisensorial resulta
altamente motivado y facilita la disposición del niño hacia la participación durante la sesión
terapéutica. Sin embargo, para que estos beneficios sensoriales se traduzcan en avances en la
comunicación, interacción social y la modulación de conductas repetitivas, es fundamental
identificar las necesidades específicas de cada niño y utilizar al equino como un recurso
terapéutico adaptado a dichas necesidades. (Paso, 2020).

