Page 20 - GERARDO FLORES CARDENAS INFORME
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evidencias recolectadas. McKernan (1999) destacó que este enfoque se
desarrolló en contextos reales, donde el investigador participó activamente
como parte del proceso. Además, Carr y Kemmis (1988) señalaron que la
investigación-acción promovió una actitud crítica y transformadora por
parte del docente, ya que no se limitó a describir la realidad, sino que buscó
mejorarla.
Respecto a sus propósitos, se retomó la postura de Elliott (1993), quien
indicó que la finalidad principal de la investigación-acción fue mejorar la
práctica educativa, fortaleciendo al mismo tiempo la comprensión que el
docente tiene sobre ella. Este autor enfatizó que no se trató de una
investigación externa al contexto, sino de un proceso que vinculó
directamente al docente con la resolución de los problemas cotidianos del
aula, mediante una acción sistemática, reflexiva y colaborativa.
En cuanto a los modelos metodológicos de investigación-acción, se
reconocieron tres propuestas ampliamente citadas. El modelo de Lewin,
considerado el origen formal de esta metodología, propuso un proceso en
espiral con ciclos de planificación, acción y observación. El modelo de
Kemmis estructuró la investigación-acción como un proceso de reflexión
crítica y transformación social, articulado en fases de diagnóstico,
planificación, acción, observación y reflexión. Finalmente, el modelo de
Elliott concibió la investigación-acción como una práctica flexible y
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