Page 80 - ROCIO ALEJANDRA SALAS OROPEZA PORTAFOLIO
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Este ejercicio de reflexión me ayudó a comprender que la intervención docente no debe
concebirse como un proceso rígido o completamente preestablecido, sino como una práctica
dinámica que requiere observación constante, análisis crítico y capacidad de adaptación ante las
situaciones que surgen dentro del proceso educativo.
Comprendí que, aunque una planeación representa una guía fundamental para orientar la
intervención, en muchas ocasiones las respuestas espontáneas, intereses, necesidades o avances
que manifiestan los alumnos durante la actividad pueden llevarnos a modificar el rumbo inicial
para aprovechar oportunidades de aprendizaje más significativas. Reconocer esto me permitió
fortalecer una habilidad esencial dentro de mi formación: la capacidad de realizar ajustes
oportunos y adecuaciones pedagógicas cuando el contexto o el estudiante así lo requieran.
También comprendí que estos cambios pueden presentarse en distintos momentos del
proceso educativo: antes de implementar una actividad, durante la intervención o incluso
después, al analizar los resultados obtenidos y proyectar futuras acciones de mejora, esta visión
me permitió desarrollar una mayor apertura hacia la mejora continua, entendiendo que cada
experiencia dentro del aula genera nuevos aprendizajes y aporta elementos para reconstruir la
práctica docente.
Este proceso me ha permitido comprender que ser maestra implica estar en constante
aprendizaje, ser flexible ante los cambios y mantener siempre una actitud reflexiva y
comprometida con brindar respuestas educativas pertinentes, inclusivas y centradas en las
verdaderas necesidades de cada estudiante.
Profesionalmente, uno de los aspectos más significativos que marcó esta intervención
durante mi desarrollo académico fue comprender la importancia de la observación continua y
sistemática durante cada una de las sesiones. a través de esta experiencia, pude reconocer que
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