Page 30 - REYNA CHAVARRÍA GONZÁLEZ INFORME
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ignorarlos y no juega con ellos, se alteran cuando hay gente extraña en algún lugar seguro

                  para ellos, pueden reaccionar violentamente y con rabietas inexplicables, son incapaces de
                  seguir las reglas de juegos sencillos, de la escuela, casa o lugares públicos.

                         En el área comunicativa- lingüística pueden tener un retraso grave en el lenguaje,

                  incluso la ausencia de este, no logran comunicar señalando lo que necesita, lloran o hacen

                  “berrinche”  cuando  algo  quieren,  son  incapaces  de  iniciar  y  mantener  una  conversación
                  coherente.  En  el  área  de  intereses,  conductas  y  pensamientos  pueden  tener  movimientos

                  como aleteos, balanceos, caminar de puntas, girar varias veces en su propio eje, caminar sin
                  sentido retorciendo los dedos de las manos, también pueden ser selectivos con los alimentos,

                  no soportan algunos estímulos auditivos, táctiles o visuales, se cubren los oídos ante algunos

                  sonidos incluso algunos pueden auto agredirse o agredir a otras personas cuando no se les
                  permite realizar su rutina o estereotipias favoritas.


                         La discapacidad es un evento que trae aparejadas vicisitudes sociales, la familia es la
                  más afectada. Cuando un infante es diagnosticado con discapacidad, son los padres quienes

                  asumen ese rol protagónico en su cuidado y protección (Zaidman, Curle, Jamieson, Chia, y
                  Kozak, 2015). Por lo que la llegada de cualquier discapacidad o condición a la familia puede

                  ser un acontecimiento que llegue a afectar la dinámica familiar, la relación entre los padres e
                  incluso puede generar un impacto en la economía, ya que al momento de planear un hijo se

                  busca tener un mejor estado emocional que empieza a generar ideas y expectativas altas que

                  podrían estar o no relacionadas con la discapacidad.

                         La crisis del diagnóstico viene acompañada por un impacto emocional, originando

                  sentimientos  opuestos  y  confusos  de  impotencia  y  dolor.  Posteriormente  concurren  dos
                  procesos paralelos: la intrusión y la negación. La familia comienza a darse cuenta de lo

                  ocurrido, pero por otro lado aparece un estado defensivo y de negación. Puede ser que, una
                  vez superada la fase de negación los contenidos pasen a la conciencia y la familia ya sea

                  capaz de hablar de la experiencia de crisis y trasmitir lo sucedido. (Ruiz, Vicente, Fajardo, et
                  al.,  2011).  También  pueden  observarse  muchas  dificultades  en  el  ámbito  familiar  en  las

                  relaciones  interpersonales  y  el  ejercicio  de  los  roles  de  los  diferentes  integrantes.  Por

                  ejemplo; dificultades en la relación de pareja, ya que muchas veces centran la atención en el





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