Page 38 - DIANA SAYURI RIVERA RAMÍREZ TESIS
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Iriarte (2023), Las alteraciones de conducta se caracteriza por dificultades en la
comunicación, la interacción social y por la presencia de conductas repetitivas e intereses
restringidos, al igual presentan comorbilidades, como ansiedad, episodios depresivos y
psicóticos las cuales se relacionan con deficiencias en la cognición social, la función ejecutiva y
la regulación emocional.
En los niños con TEA, también se ha observado que presentan comportamientos
estereotipados y alteraciones sensoriales, esto debido a los cambios que se pueden realizar a sus
rutinas o entornos y la ruptura de rituales. La hipersensibilidad a estímulos sensoriales (ruidos,
luces o texturas) provocan conductas extremas, las cuales a veces son difíciles de identificar la
causa. La hiposensibilidad, que es cuando la persona con TEA no se percata a sensaciones de
dolor, frio o calor afectando al tacto así como también en la audición al no notar sonidos
comunes, dificultades para ver detalles pequeños y en el olfato y gusto, no detecta olores o
sabores, lo que puede llevar a que no reconozca alimentos en mal estado o no lograr percibir
olores desagradables, así como también el niño no identifica la percepción física, como el
cansancio, insomnio y alteraciones de esfínteres (Hervás y Rueda, 2018).
2.2.2. Estrategias de intervención conductual
De acuerdo con Gonzales-Pérez (2023), Guevara, et al. (2001), Franco & Recio (2003),
Castilla et al. (1989) y Garza (2003), las técnicas de intervención más utilizadas para la atención
de las conductas disruptivas en los niños, niñas y adolescentes en condición del espectro autista
son derivadas del paradigma conductual y neoconductual, las cuales se mencionan en la tabla 5
y posteriormente se describen:
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