Page 483 - VALERIA GUADALUPE PUENTE GALINDO INFORME
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rodar, saltar, entre otras, a modo de ejemplo y motivación para el alumnado. No es solo dar
indicaciones y dejar que los alumnos exploren mientras observa desde un escritorio, es mediar el
proceso en un ambiente controlado, es decir, brindar acompañamiento para la transición hacia
nuevas prácticas.
Por último, puedo concluir que la fórmula del éxito es la suma del reconocimiento de las
competencias académicas más la identificación de las necesidades sensoriales para tener como
resultado la estructuración de un plan de intervención en un ambiente multisensorial adecuado
para contemplar la regulación conductual, los dispositivos básicos de aprendizaje y el abordaje
de los contenidos del plan y programas de estudio.
Espero que más docentes se puedan apropiar de este enfoque y contextualizarlo en sus
centros de trabajo para futuras investigaciones y aplicaciones en educación especial y aula
regular. Así lograr que más escuelas reconozcan que las experiencias sensoriales son una
necesidad que se debe de incorporar en el proceso de enseñanza y aprendizaje, tal y como lo
resume la fórmula planteada, para abrir nuevas posibilidades en el desarrollo de prácticas
pedagógicas innovadoras que pueden transformar la experiencia educativa de los alumnos que
con frecuencia y erróneamente son considerados problemáticos, poco participativos, distraídos o
con bajo rendimiento, cuando en realidad solo requieren estrategias, apoyos y cambios que
respondan a sus formas particulares de percibir y procesar el entorno que los rodea. Solo así se
logrará una integración efectiva del enfoque sensorial en el aula.
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