Page 77 - VALERIA JUDA PALOMO CASTRO INFORME
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Esta experiencia no solo benefició a los jóvenes, sino también a la
comunidad escolar y a mí como futura docente en inclusión educativa. Los
estudiantes ganaron seguridad en sí mismos, adquirieron habilidades
funcionales para la vida diaria y se sintieron valorados. La comunidad educativa
pudo ver que, con compromiso, empatía y estrategias adecuadas, se puede
lograr una verdadera inclusión.
En lo personal, esta experiencia reafirmó mi vocación. Comprendí que
quiero ser una maestra que transforma, que adapta, que escucha y que actúa con
conciencia social. Me vi reflejada en los logros de mis estudiantes, y también en
sus desafíos, que me impulsaron a ser creativa, resiliente y propositiva.
A lo largo de este proceso, se desarrollaron de manera clara las
competencias del perfil de egreso de la Licenciatura en Inclusión Educativa
(Plan 2018), especialmente aquellas orientadas al diseño de intervenciones
inclusivas, la implementación de estrategias didácticas diversificadas, el trabajo
colaborativo y la reflexión crítica sobre la práctica docente.
La competencia de “atender con ética, respeto y compromiso a la
diversidad” se fortaleció notablemente, al igual que la de “diseñar, implementar
y evaluar propuestas pedagógicas pertinentes” desde un enfoque de derechos
humanos.
La sistematización del trabajo, el uso de evidencias y la mejora constante de
la planeación también me permitieron avanzar en la competencia de “investigar
e intervenir en el contexto educativo de manera reflexiva”, mientras que el
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