Page 126 - MYRIAM ALESSANDRA GARCIA RAMOS INFORME
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Finalmente, la evaluación es considerada un proceso dinámico, flexible e inclusivo que busca
favorecer el desarrollo integral de los alumnos. Más allá de medir resultados, la evaluación permite
comprender como aprende cada estudiante, que estrategias favorecen mejor su aprendizaje y de qué
manera se pueden generar ambientes educativos más accesibles, significativos y adecuados para
responder a la diversidad presente dentro del aula.
De acuerdo con, Bloom (1971), señala que la evaluación debe ser un proceso continuo y
sistemático que permita identificar los avances y dificultades de los alumnos para mejorar el
aprendizaje. Además, destaca la importancia de la evaluación formativa, la cual tiene como finalidad
retroalimentar tanto al docente como al estudiante el proceso educativo, permitiendo realizar ajustes
y adecuaciones que favorezcan el logro de los aprendizajes esperados.
Por otra parte, para Tyler (1950), la evaluación consiste en el proceso mediante el cual se determina
en qué medida se han alcanzado los objetivos educativos previamente establecidos. Además,
menciona que la evaluación permite verificar los cambios producidos en los alumnos a partir de las
experiencias de aprendizaje ofrecidas por el docente. Desde esta perspectiva, la evaluación no solo
mide resultados, si no que analiza el cumplimiento de los propósitos educativos.
Como parte del proceso de evaluación del proyecto del ciclo uno apliqué una lista de cotejo
mediante la observación directa del desenvolvimiento del alumno a lo largo de las tres semanas de
aplicación. La lista de cotejo se divide en los cuatro aspectos del lenguaje: fonológico, semántico,
sintáctico y pragmático para valorar el desarrollo de los cuatro aspectos en cada alumno.
Este instrumento permitió registrar de manera sistemática los avances y dificultades que
presentaron los niños en relación con determinadas habilidades lingüísticas, considerando el nivel
de desarrollo en el que se encontraban.
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