Page 91 - MIRIAM CITLALI PUENTE VILLA TESIS
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En las conductas agresivas físicas, en el indicador de golpear a sus cuidadores, se detectó
que los padres de familia optan por establecer límites de forma respetuosa y afectiva, lo cual es
una técnica conductual, como el uso de la corrección verbal y el refuerzo positivo (Garza, 2003;
Castilla et al., 1989). Estas estrategias promueven la comprensión de las reglas y límites claros,
favoreciendo el desarrollo de la autorregulación del menor. Por otro lado, utilizan el castigo
físico como una técnica clasificada como el castigo positivo, que consiste en aplicar un estímulo
aversivo con el fin de reducir una conducta (Catilla, 1989).
En el indicador de agresiones verbales, los padres de familia utilizan estrategias como
dirigir la atención, acompañar con contacto físico para clamar al menor, eliminar el detonante.
Estas acciones coinciden con la técnica del Apoyo Conductual Positivo (ACP), que subraya la
importancia de modificar el entorno y fomentar habilidades de autorregulación (Tinaquero et al.,
2021). También se dirigen a las necesidades sensoriales y emocionales comunes en el TEA,
favoreciendo la reducción de la ansiedad (Hérvas & Ruedas, 2018). En cambio, al uso del habla
fuerte sin intervención activa no favorece al aprendizaje de la conducta alternativas ni regula de
forma funcional (Orellana, 2018).
En el concepto del control de las conductas de trasgresión a la disciplina, ante conductas
de desobediencia los padres de familia emplean diversas estrategias para maneja las conductas
de trasgresión a la disciplina como son: la llama de atención verbal sin seguimiento conductual,
la ausencia de límites claros. Estas estrategias, puedes reforzar comportamientos desafiantes
cuando no se acompañan de consecuencias consistentes, como lo indica Tamarit (2005), quien
señala que las conductas disruptivas surgen por contextos poco estructurados.
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