Page 89 - DIANA SAYURI RIVERA RAMÍREZ TESIS
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los testimonios evidenciaron un proceso de ensayo y error, caracterizado por la búsqueda
constante de estrategias más efectivas para enfrentar este tipo de comportamientos.
Respecto al indicador de morderse las manos y las uñas, algunos padres señalaron que
sus niños nunca habían manifestado dicha conducta, mientras que otros comentaron que esta fue
adquirida con el tiempo como una forma de autorregulación emocional ante situaciones de
estrés. La mayoría de los padres intentaron corregir esta conducta mediante técnicas de
corrección verbal o estrategias basadas en un cambio de estímulos. No obstante, en los casos en
que la conducta persistía, esta genera preocupación, lo que llevó a la implementación de
estrategias de autocontrol, como cubrir los dedos con curitas o brindar mayor apoyo emocional
al niño.
El escape del hogar fue un episodio que generó gran angustia en quienes lo vivieron.
Desde experiencias de pérdida momentánea hasta situaciones en las que fue necesaria la
intervención de la policía, los relatos evidenciaron la importancia de establecer medidas de
seguridad y mantener una supervisión contante. Algunos padres mencionaron que, con el
tiempo, sus hijos habían aprendido a esperar o a permaneces cerca, mientras que otros
reconocieron que aún dependían de una vigilancia estricta para prevenir riesgos. En este
contexto, varios padres de familia señalaron que recurren a técnicas de corrección verbal como
una estrategia clave para desalentar esta conducta de escapismo, buscando fomentar el
autocontrol y reforzar límites de forma de forma consistente.
En cuanto a el indicador de negarse a comer, algunos padres manifestaron no
experimentar dificultades durante la alimentación. Sin embargo, otros mencionaron que sus
hijos rechazaban ciertos alimentos, principalmente debido a la textura o al sabor. Ante esta
situación, algunos optaban por estrategias como licuar frutas y verduras para facilitar su
consumo, mientras que otros adoptaban un enfoque más flexible, ofreciendo alternativas en
lugar de obligar al niño a comer. Asimismo, se señaló que, en ciertos casos, la negativa a
alimentarse podía estar relacionada con el estado de ánimo o la salud del niño, por lo que las
respuestas de las madres variaban en función del contexto, considerando si el menor se
encontraba enfermo o emocionalmente indispuesto para comer.
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