Page 95 - DIANA SAYURI RIVERA RAMÍREZ TESIS
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basadas en el refuerzo positivo, especialmente cuando están medidas por vínculos afectivos
significativos
Las respuestas frente a la ansiedad se caracterizaron por la observación atenta de señales
específicas que cada madre o padre ya había aprendido a identificar. Por ejemplo, una
participante comentó que, en su hijo la ansiedad se manifestaba a través de la mordida
compulsiva de uñas o episodios de llanto y gritos. Aunque reconoció que a su hijo no le
gustaban los abrazos, ella utilizaba este refuerzo positivo para calmar la conducta presentada.
Otra madre asociaba los signos de ansiedad con el hambre. Decía que, cuando observaba esa
inquietud sabía que su hijo necesitaba comer, y para aliviarlo recurría a alimentos que él
disfrutaba especialmente, como mango en almíbar o plátano licuado.
Algunos participantes señalaron la utilización de estrategias sensoriales y lúdicas como
recursos para ayudar a sus hijos a canalizar la ansiedad. Entre estas estrategias, se destacó el uso
de pelotitas o bolitas de gel, recomendadas por terapeutas, con el propósito de redirigir
conductas autolesivas y evitar que los menores se lastimen. Asimismo, varios padres y madres
mencionaron que, en momentos de ansiedad, sus hijos recurrían de manera espontánea a
actividades creativas o simbólicas, tales como construir casas o colorear. En este sentido, el
juego emergió como un recurso natural para afrontar la tensión emocional. En este sentido, el
juego emergió como un recurso natural para afrontar la tensión emocional. Finalmente, se
destacaron acciones como consolar, jugar, brindar seguridad como formas de contención
emocional. Estas prácticas estuvieron acompañadas, en algunos casos, del uso de la técnica de
cambio de estímulos, tanto en lo que respecta al ambiente físico como a los objetos o
actividades disponibles, con el fin de facilitar la autorregulación emocional del niño.
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