Page 31 - MARÍA FERNANDA HERNANDEZ ALVARADO INFORME
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implicados más allá de respuestas “correctas” o “incorrectas”.
- Crítica, ya que busca no solo perfeccionar las prácticas dentro de
las condiciones sociales existentes, sino también actuar como
agente de cambio frente a esas limitaciones.
Elliott (1993, como se cita en Latorre, 2005), enfatiza que la investigación-acción
educativa se orienta hacia la identificación y resolución de problemas reales, promoviendo
una reflexión constante sobre los medios y los fines de la práctica.
Este proceso implica un ejercicio de autoevaluación profesional, donde la teoría se
integra con la práctica mediante el diálogo y la responsabilidad compartida entre colegas (p.
26).
Por su parte, Lomax (1995, como se cita en Latorre, 2005), identifica seis rasgos
esenciales de la investigación-acción:
- Busca la mejora a través de la intervención.
- Coloca al investigador en el centro del proceso.
- Involucra a otras personas como coinvestigadores, no solo como
informantes.
- Constituye una indagación rigurosa que genera teoría desde la
práctica.
- Requiere validación constante por parte de la comunidad educativa.
- Se desarrolla como una indagación pública y compartida (pp. 26–
27).
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