Page 65 - ANETTE MICHEL NAVEJAR GARCIA INFORME
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1.2.6.12.1 Discapacidad Intelectual.
Puede clasificarse utilizando diferentes criterios, como la intensidad de los apoyos
requeridos, el nivel de inteligencia, la etiología o la conducta adaptativa evaluada.
De acuerdo con Antequera et al. (2008), una de las clasificaciones más utilizadas
corresponde a la intensidad de los apoyos necesarios, los cuales pueden ser intermitentes,
limitados, extensos o generalizados, dependiendo de las características, necesidades y
funcionamiento de cada persona en los distintos contextos y etapas de la vida.
Los apoyos intermitentes se proporcionan únicamente cuando son necesarios y por
periodos breves; los limitados se brindan de manera temporal en situaciones específicas, como
transiciones escolares; los extensos se ofrecen de forma regular en al menos un ambiente, como
la escuela o el hogar; mientras que los generalizados requieren una alta intensidad y permanencia
en diversos contextos durante gran parte de la vida de la persona.
Asimismo, la discapacidad intelectual también puede clasificarse según el nivel de
coeficiente intelectual (CI). La discapacidad intelectual leve corresponde a un CI entre 50 y 69 y
se caracteriza por dificultades principalmente en lectura, escritura y razonamiento lógico
matemático.
La moderada, con CI entre 35 y 49, implica un desarrollo más lento de habilidades
intelectuales y sociales, requiriendo apoyos continuos para diversas actividades cotidianas. La
discapacidad intelectual grave, con CI entre 20 y 34, se relaciona con limitaciones significativas
en el autocuidado, el lenguaje y la adquisición de aprendizajes, necesitando supervisión
constante.
Finalmente, la discapacidad intelectual profunda, con un CI menor de 20, requiere apoyos
permanentes y generalizados en todas las áreas de la vida, presentando una comunicación no
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