Page 34 - KAROL DANIELA MORALES VERÁSTEGUI INFORME
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La interacción entre los docentes y los alumnos fue cercana y personalizada, basada en el
conocimiento profundo de las características, ritmos y necesidades de cada estudiante.
Los maestros mantuvieron una actitud de acompañamiento permanente, brindando apoyo
individualizado, contención emocional y orientación constante, especialmente en situaciones de
conductas disruptivas o dificultades de autorregulación.
Esta relación favoreció la construcción de vínculos de confianza, fundamentales para el
trabajo pedagógico en educación especial y para la implementación de estrategias sensoriales
orientadas a la regulación emocional.
Respecto a la relación entre los padres de familia y los docentes, se observó una
comunicación continua y directa, principalmente a través de medios digitales como WhatsApp,
lo cual permitió informar avances, compartir orientaciones y dar seguimiento a las necesidades
de los alumnos. Si bien el nivel de participación familiar fue variable, en general existió
disposición para colaborar con la escuela, especialmente en casos donde se requería reforzar
rutinas, conductas adaptativas o estrategias de apoyo en casa. Esta interacción escuela–familia
resultó relevante para sostener los procesos educativos y favorecer la permanencia de los
alumnos en el aula.
En conjunto, el ambiente institucional del CAM se configuró como un espacio protector,
colaborativo e inclusivo, donde las relaciones interpersonales entre docentes, alumnos y familias
constituyeron un soporte esencial para el desarrollo de prácticas educativas orientadas a la
atención a la diversidad, la regulación emocional y el fortalecimiento de las funciones cognitivas
del alumnado.
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