Page 37 - ANA PAOLA ARRIAGA PEREZ INFORME
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Otro rasgo interesante es que hacen las grafías con correspondencia al tamaño real de las
cosas, por ejemplo, para escribir oso pueden hacer las letras muy grandes y para escribir hormigas
muy pequeñas, a pesar de que la palabra oso es más corta.
3.6.1.2 Etapa presilábica.
La hipótesis central de esta fase es que "para poder leer cosas diferentes debe haber una
diferencia objetiva en las escrituras" (Ferreiro y Teberosky, 2019). Los niños y las niñas consideran
que debe haber una cantidad mínima de grafías para escribir algo. Muchas veces seleccionan las
letras de su nombre, pero en diferente orden para representar varios significados. En este periodo
comienzan a copiar palabras y aprenden su nombre de memoria sin atribuirle un sonido a cada
letra. Al iniciar su escritura por imitación (copiar) puede surgir un bloqueo, creen que se aprende
a escribir copiando la escritura del adulto y se niegan a intentarlo solos.
3.6.1.3 Etapa silábica.
Los y las estudiantes comienzan a intentar dar un valor sonoro a cada una de las letras. En
el intento, escriben una letra por cada sílaba. "Por primera vez trabajan claramente con la hipótesis
de que la escritura representa partes sonoras del habla" (Ferreiro y Teberosky, 2019). Dentro de
esta fase, se pueden distinguir dos periodos, escribir letras con valor sonoro convencional y sin
valor sonoro convencional.
No tiene valor sonoro convencional cuando la letra que escriben por sílaba no corresponde
a la palabra. En cambio, la escritura silábica con valor sonoro convencional sí incluye letras que
corresponden a la palabra. Algunos estudiantes comenzarán a escribir las vocales de cada palabra,
por ejemplo, en pato pueden escribir "ao", otros también logran usar algunas consonantes "po".
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