Page 29 - VALERIA GUADALUPE PUENTE GALINDO INFORME
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la escucha de la opinión del resto de los actores educativos para encaminar correctamente el
proyecto de cambio en función de un análisis colectivo.
Por su parte, Bisquerra (2004), establece que la investigación-acción se dirige a la
adquisición de conocimiento práctico con la evaluación del contexto para la toma de decisiones y
la generación de cambios. Al buscar las modificaciones de la realidad, esta metodología
cualitativa trasciende del entendimiento de los eventos educativos hacia la autorreflexión en la
estructuración de sugerencias a implementar en la realidad del entorno, con la posibilidad de
divulgar los resultados a la comunidad para enriquecer la comprensión del fenómeno estudiado,
según los registros y las observaciones del investigador. Por lo tanto, se puede establecer que las
características de la investigación participativa son la transformación social a partir de la
interpretación de sus problemáticas, la búsqueda de la mejora educativa, la construcción del
conocimiento al mezclar teoría-práctica, la retroalimentación crítica continua y la innovación al
introducir nuevas estrategias al quehacer docente.
De igual modo, la investigación-acción se caracteriza por la sistematicidad en la reflexión
durante los ciclos de acción, su carga valoral alta para el establecimiento de los objetivos de
mejora y la consideración de la teoría como el medio para explicar los fenómenos educativos.
Como consecuencia, vivenciar la teoría desde la autonomía profesional amplía la capacidad del
docente para abordar de forma crítica la indagación de respuestas sobre los aspectos que desea
transformar. La guía que marcará la ruta para la investigación-acción son los cuestionamientos
permanentes que realiza el maestro para identificar cómo puede mejorar su práctica. Este
ejercicio de introspección hacia las propias acciones se origina de reconocerse como un
profesional con deseos de superar las áreas de oportunidad, evaluar la congruencia de sus
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