Page 73 - ALEJANDRA DE LEÓN SOLIS TESIS
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En el primer dominio se incluyen dificultades en la reciprocidad socioemocional,
alteraciones en la comunicación no verbal y limitaciones para desarrollar, mantener y
comprender relaciones sociales. Estas dificultades impactan directamente en la participación del
individuo en contextos escolares, familiares y comunitarios. El segundo dominio contempla
conductas estereotipadas, insistencia en la igualdad, intereses restringidos y, de manera
particularmente relevante, la hiperreactividad o hiporreactividad a los estímulos sensoriales, así
como el interés inusual por aspectos sensoriales del entorno (APA, 2014). La inclusión explícita
de esta dimensión sensorial representa un aporte significativo para la comprensión integral del
TEA, al reconocer que las alteraciones en el procesamiento sensorial influyen de manera directa
en la conducta, la regulación emocional y la interacción social.
Otro elemento relevante incorporado por el DSM-5 es la clasificación del TEA en
niveles de gravedad, definidos en función del grado de apoyo requerido: nivel 1 (requiere
apoyo), nivel 2 (requiere apoyo sustancial) y nivel 3 (requiere apoyo muy sustancial). Esta
clasificación permite una evaluación más precisa de las necesidades individuales y favorece el
diseño de intervenciones educativas y terapéuticas ajustadas a cada perfil, evitando enfoques
generalizados que no responden a la diversidad del espectro.
Por su parte, el DSM-5-TR (APA, 2022) mantiene los criterios diagnósticos establecidos
en el DSM-5, pero introduce actualizaciones conceptuales y terminológicas relevantes. Entre
ellas, destaca el fortalecimiento del enfoque del TEA como una condición del neurodesarrollo,
enfatizando una visión menos patologizante y más alineada con los principios de la

