Page 42 - MARÍA PAULINA VILLASEÑOR RODRÍGUEZ INFORME
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La educación musical, según Willems (1981), contribuye al equilibrio emocional del
individuo al permitirle canalizar sentimientos y desarrollar sensibilidad. Las actividades
musicales colectivas también fomentan la interacción social, el respeto y el sentido de
pertenencia en el grupo.
Por otra parte, la música puede introducirse de forma transversal en los diferentes
ámbitos de enseñanza. En el área de Lenguajes, por ejemplo, la utilización de canciones favorece
la comprensión lectora, la ampliación del vocabulario y la producción de textos (Sáenz Pascual
et al.) En Saberes y Pensamiento Científico, ayuda a reforzar secuencias, patrones y procesos
lógicos, facilitando la asimilación de los contenidos.
En este sentido, incluir la música como herramienta pedagógica implica diseñar
estrategias didácticas intencionadas que usen elementos como el ritmo, la repetición, la melodía
y el movimiento para facilitar el aprendizaje. Desde la teoría de las inteligencias múltiples,
Gardner (1993) plantea que la inteligencia musical es una vía válida y efectiva para el desarrollo
del conocimiento, especialmente cuando se atiende a la diversidad de estilos de aprendizaje del
aula.
Por lo tanto, el uso de la música en el contexto educativo, no solo enriquece la práctica
docente, sino que también responde a las necesidades de los alumnos, favoreciendo una
enseñanza más inclusiva, motivadora y significativa.
1.2.6.6.2 Géneros musicales.
Los géneros musicales son categorías que clasifican la música en función de sus rasgos
rítmicos, culturales y expresivos. En el contexto educativo, su uso permite diversificar las
estrategias de enseñanza y facilitar el aprendizaje de los alumnos (Bernal & Calvo, 2000).
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