Page 41 - MARÍA PAULINA VILLASEÑOR RODRÍGUEZ INFORME
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Además, la música genera ambientes de aprendizaje más dinámicos, inclusivos y
significativos.
Diversos estudios han demostrado que su uso facilita la conexión entre emoción y
aprendizaje, fortaleciendo la participación activa del alumnado.
Más que una expresión artística, la música es una herramienta pedagógica de alto
potencial en los procesos de enseñanza y aprendizaje. Muchos autores coinciden en que su uso
en el aula favorece al desarrollo integral del alumno, involucrando dimensiones cognitivas,
emocionales y sociales (Hallam, 2010).
La música, desde el punto de vista cognitivo, estimula procesos como la atención, la
memoria y la percepción.
Según Hallam (2010), tomar parte en actividades musicales puede incrementar la
concentración y reforzar la memoria, ya que se activa al mismo tiempo distintas zonas del
cerebro.
Esto resulta especialmente interesante en el contexto educativo con alumnos que
presentan dificultades en los DBA, ya que la música permite acceder a la información mediante
estímulos auditivos y rítmicos.
La motivación también está influida en gran medida por la música. Según Bernal y Calvo
(2000), el empleo de estrategias musicales en la clase crea ambientes más dinámicos y atractivos,
lo que aumenta el interés de los estudiantes y facilita su participación activa. La música,
entonces, no sólo atrae la atención, sino que también ayuda a conservarla, lo cual es fundamental
para que el aprendizaje sea significativo. En el aspecto socio emocional, la música permite
expresar emociones, fortalecer la autoestima y favorecer la convivencia.
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