Page 36 - MARÍA PAULINA VILLASEÑOR RODRÍGUEZ INFORME
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Finalmente, este enfoque posiciona al docente como un agente de cambio, capaz de
transformar su entorno educativo a partir de la toma de decisiones informadas, reflexivas y
contextualizadas, contribuyendo así a una educación más inclusiva, pertinente y de calidad.
1.2.6.2 Educación Inclusiva.
La educación inclusiva es un proceso que protege la presencia, la participación y los
logros de todos los individuos en oportunidades de aprendizaje equitativas. Garantiza que las
políticas, prácticas e instalaciones educativas respeten la diversidad de todos los individuos en el
contexto del aula. La exclusión de la educación puede ser consecuencia de la discriminación o de
la falta de apoyo para eliminar barreras y evitar el uso de lenguas, contenidos o métodos de
enseñanza que no benefician a todos los estudiantes.
Las personas con discapacidades físicas, sensoriales, psicosociales/mentales y de
desarrollo suelen estar entre las más excluidas de la educación. La educación inclusiva reconoce
que todos los individuos pueden aprender y que cada uno tiene características, intereses,
capacidades y necesidades de aprendizaje únicas (Booth & Ainscow, 2002).
1.2.6.3 Barreras para el Aprendizaje y la Participación (BAP).
Son aquellos factores del contexto que limitan o dificultan el acceso, la participación y el
aprendizaje de los estudiantes. Estas barreras pueden ser físicas, sociales, culturales o
pedagógicas, y no dependen únicamente del alumno, sino del entorno en el que se desarrolla.
Este concepto cambia la perspectiva tradicional, enfocándose en la necesidad de transformar el
contexto educativo para garantizar la inclusión. Las Barreras para el Aprendizaje y la
Participación pueden manifestarse de diversas formas dentro del contexto educativo.
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