Page 65 - MIRANDA LIZET PADILLA VINIEGRA PORTAFOLIO
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el aula puede convertirse en una oportunidad para crecer juntos: ellos como alumnos, y
yo como docente
Durante el desarrollo de esta evidencia me sentí conmovida, desafiada y
profundamente agradecida. A pesar de las dificultades iniciales, la práctica se transformó
en una experiencia enriquecedora que me permitió ver de cerca el poder transformador de
la docencia.
Sentí que cada día en el aula era una oportunidad para aprender algo nuevo, no
solo sobre los alumnos, sino también sobre mí misma: sobre mi paciencia, mi creatividad,
mi capacidad para adaptarme y mi vocación por la enseñanza.
Esta práctica no solo reforzó mis conocimientos pedagógicos, sino que fortaleció
mi pasión por ser maestra de educación especial. Me enseñó que, aunque haya días
difíciles, todo esfuerzo vale la pena cuando ves a un alumno aprender, sonreír o
simplemente intentarlo. Me voy de esta experiencia con el corazón lleno y la mente
abierta a seguir aprendiendo. Sin duda, esta evidencia representa mucho más que una
tarea académica: es un reflejo de mi crecimiento como persona y como futura docente.
Elliott plantea que el docente debe desarrollar una mirada crítica sobre su propia
práctica para generar un verdadero cambio educativo (Elliott, 1993, como se citó en
Hernández Rojas, 2018). Esta perspectiva fue clave para mí, sobre todo al principio,
cuando cuestionaba la dinámica del aula que no comprendía del todo, pero que con el
tiempo logré valorar como una respuesta consciente a las condiciones del grupo.
Desde mi punto de vista, la práctica docente no solo se trata de aplicar estrategias,
sino de leer el contexto emocional, social y académico de cada alumno, adaptarse a él y
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