Page 96 - BIANCA GUADALUPE MARTINEZ ESCOBEDO INFORME
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También comenzaron a usar gestos, señalamientos, contacto visual y materiales de apoyo
visual que yo les proporcioné para facilitar el entendimiento con su compañera.
Aunque algunos estudiantes todavía requieren ayuda para recordar ciertas
configuraciones manuales, poco a poco mostraron mayor seguridad y disposición para participar
en las actividades debido al trabajo constante de dinámicas, juegos, equipos y parejas que
promovieron la integración y ayuda entre compañeros. Esto tuvo como resultado un aumento en
la convivencia e interacción de la alumna con hipoacusia, puesto que sus compañeros
comenzaron a acercarse para explicarle las indicaciones, ayudarla durante las actividades y
buscar la manera de incluirla en todo momento.
Asimismo, observé avances en la construcción de un ambiente más inclusivo,
caracterizado por el respeto genuino hacia la diversidad y la aceptación de que existen distintas
formas de comunicarse y aprender. De igual forma, la alumna con hipoacusia tuvo mucha
participación durante las actividades, interactuando con seguridad y respondiendo cuando se
dirigían a ella usando señas o gestos. Antes de la aplicación de las estrategias, los alumnos
desconocían la Lengua de Señas Mexicana y utilizaban el lenguaje oral para comunicarse dentro
del aula. También, existía poca interacción entre los compañeros y la alumna con hipoacusia, ya
que varios alumnos no sabían cómo acercarse o comunicarse con ella, limitando en ocasiones su
participación dentro de algunas actividades escolares.
Al inicio logré identificar la desesperación de la alumna por no lograr darse a entender
con sus compañeros o, al contrario, debido a que no conocían otras formas para comunicarse. Sin
embargo, a partir de las actividades llevadas a cabo durante el primer ciclo, empecé a observar
avances progresivos en la participación, el interés y la disposición de los alumnos para aprender
a utilizar señas y apoyos visuales.
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