Page 12 - KAROL DANIELA MORALES VERÁSTEGUI INFORME
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Desde esta perspectiva, se asumió el compromiso de analizar críticamente la intervención
pedagógica realizada, reflexionando sobre las acciones implementadas, los resultados obtenidos
y los aspectos susceptibles de mejora, con la finalidad de construir una práctica docente más
consciente, flexible y ajustada a la diversidad.
Esta experiencia fortaleció la formación profesional al permitir reconocer que la
transformación de la práctica no depende únicamente de la planeación didáctica, sino también de
la capacidad de adaptación, del compromiso ético y de la responsabilidad personal frente a los
procesos educativos. Como futura docente, se asume que el ejercicio de la educación especial
implica una constante acción reflexiva, así como la disposición para modificar estrategias cuando
estas no responden de manera efectiva a las necesidades del alumnado, promoviendo siempre
una educación inclusiva y equitativa.
Cabe mencionar que, durante la inmersión en el contexto escolar, se enfrentaron diversas
ambigüedades y conflictos propios de la práctica docente. Entre ellos se destaca la dificultad para
manejar conductas disruptivas, problemática común en las aulas de educación especial que afecta
significativamente el aprendizaje de los alumnos y el desarrollo adecuado de la planeación.
Asimismo, se identificaron limitaciones relacionadas con el tiempo disponible para la
ejecución de los proyectos educativos, el cual se veía reducido por factores externos al docente,
como suspensiones de clases, días festivos, inasistencia de alumnos y falta de interés por parte de
algunos estudiantes, situaciones que interrumpían la continuidad del proceso educativo.
Frente a estos desafíos, la implementación de estrategias sensoriales se consolidó como
una alternativa de intervención efectiva, ya que facilitó la autorregulación emocional, mejoró los
periodos de atención y contribuyó a la disminución de conductas disruptivas.
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