Page 57 - KAROL DANIELA MORALES VERÁSTEGUI INFORME
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Asimismo, la investigación-acción permite que la intervención no se limitara a la
aplicación de actividades aisladas, sino que se estructurara como un plan de acción consciente,
sistemático y reflexivo, orientado a la mejora de la práctica y al desarrollo integral de los
alumnos. La implementación de estrategias sensoriales y de regulación emocional se concibe,
por tanto, como una acción transformadora fundamentada en el análisis previo del contexto, del
grupo y de las necesidades específicas del alumnado.
De acuerdo con Fierro et al. (1999), la investigación-acción tiene también un fuerte
componente formativo, ya que favorece el desarrollo profesional del docente, al promover la
autocrítica, la toma de decisiones informadas y la construcción de nuevos saberes pedagógicos a
partir de la experiencia. En este sentido, la metodología permite asumir un rol activo en el
proceso de formación, fortaleciendo la identidad profesional y capacidad para intervenir de
manera ética y reflexiva en contextos de educación especial.
Finalmente, la investigación-acción se vincula estrechamente con la elaboración del
informe de prácticas profesionales, ya que este documento constituye un medio para la
recuperación escrita del proceso, la sistematización de la experiencia y la reflexión sobre los
alcances y limitaciones de la intervención.
Tal como lo señalan Fierro et al. (1999), la recuperación escrita no representa el cierre del
proceso, sino la reapertura de nuevas preguntas y posibilidades de mejora, reafirmando el
carácter continuo y transformador de la práctica docente.
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