Page 59 - KAROL DANIELA MORALES VERÁSTEGUI INFORME
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Ayres (2005), señala que cuando el alumno logra un estado de organización sensorial,
mejora su capacidad para atender estímulos relevantes, retener información y recuperarla
posteriormente, lo cual impacta positivamente en su desempeño académico. En este sentido, las
actividades sensoriales planificadas permiten fortalecer estos procesos cognitivos al brindar
experiencias concretas, estructuradas y significativas dentro del aula.
Por otra parte, las dificultades en la integración sensorial suelen manifestarse a través de
conductas disruptivas, tales como la inquietud motriz, impulsividad, evitación de tareas o baja
tolerancia a la frustración, las cuales interfieren en el desarrollo correcto de las actividades.
Ayres (2005), explica que estas conductas no responden únicamente a factores
conductuales, sino a una desorganización en el procesamiento sensorial que afecta la
autorregulación.
En consecuencia, la aplicación de estrategias sensoriales favorece la autorregulación
emocional y facilita los procesos cognitivos, los cuales se entienden como todo aquel conjunto de
operaciones mentales que se realizan de forma más o menos secuenciada con el fin de obtener
algún tipo de producto mental. Se trata de cada una de las operaciones que permiten captar,
codificar, almacenar y trabajar con la información proveniente tanto del exterior como del interior,
es decir todos y cada uno de los procesos cognitivos que llevamos a cabo son fundamentales a la
hora de lograr la adaptación al medio social, e incluso la supervivencia, a través de su influencia
en la conducta.
Generalmente se considera que proceso cognitivo y emoción van separados, sin embargo,
es posible observar que en el procesamiento de la información tiene una gran importancia la
activación emocional, porque contribuye a dotar a la experiencia de una significación y resulta
fundamental a la hora de procesar la información y valorarla.
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