Page 134 - VALERIA GUADALUPE PUENTE GALINDO INFORME
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de gestión, recursos, tiempo o decisión de la comunidad educativa es viable adecuar la
metodología de enseñanza hacia situaciones educativas con varios estímulos sensoriales con el
propósito de promover respuestas adaptativas en una “atmósfera en la que el diseño del espacio,
los materiales utilizados y la correcta intervención educativa conducen al descubrimiento de
sensaciones primitivas, holísticas, de alto contenido emocional y de reencuentro consigo mismo
y con el mundo” (Lázaro et al., 2012, p. 121).
En este sentido, los elementos a integrar en un ambiente multisensorial para la adaptación
escolar son “proporcionar oportunidades sensoriales, proporcionar desafíos justos, colaborar en
la elección de actividades, […] crear un contexto de juego, maximizar el éxito del niño, […]
organizar el espacio para involucrar al niño” (Camino, 2020, p. 76). Y con ello, facilitar la
percepción de diversas sensaciones que contribuyen al proceso de aprendizaje dentro del
desarrollo académico y social, lo cual representa la meta fundamental de la educación regular y
especial.
Asimismo, los sentidos representan un puente que posibilitan la interacción con el
alumno y el establecimiento de relaciones socioafectivas estables. Incluso, la enseñanza
multisensorial se reconoce como una metodología educativa que respalda el aprendizaje porque
el cerebro está preparado para procesar la información con facilidad cuando es estimulado por
estímulos diversos de forma simultánea y los resguarda en la memoria para evocarlos con fluidez
(Rojas et al., 2020).
Precisamente, “para que este aprendizaje sea completo y significativo, es importante que
no olvidemos ningún canal sensorial de entrada, pues de producirse dicho descuido, estaríamos
limitando la información con que nuestro cerebro debe elaborar el concepto final que
aprendemos” (Soler, 1999 citado en Sánchez at al., 2008). Con este enfoque se puede apoyar al
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