Page 440 - VALERIA GUADALUPE PUENTE GALINDO INFORME
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promover que recordaran algo que se relacionara con el aroma. En cuestión de escritura el
alumno omitió las vocales dentro de sílabas directas, por lo tanto, realicé especial énfasis en las
letras sensoriales y el armado de sílabas para que pudiera revisar sus palabras y modificarlas.
De igual manera realicé una intervención áulica en cada grado con la temática de
leyendas sensoriales, las cuales fueron seleccionadas por fases y conforme a sus edades pues el
contenido de cada historia podría llegar a ser aterrador para algunos alumnos o poco interesante
para otros niños, por lo tanto, elegí la leyenda de El Trenazo para la fase 3, la Taconera para la
fase 4 y el Tamalero de Santos Rojo para la fase 5. Las sesiones siguieron la misma estructura
pues funcionó en las primeras intervenciones y decidí conservarla para las siguientes.
Inicié preparando uno de los salones de la escuela con los elementos a integrar en la
leyenda, entre ellos, la bocina, la distribución de las bancas y la preparación de algunos
alimentos. Después asistí a los salones para iniciar con la interacción con el alumnado para
rescatar sus conocimientos previos sobre las leyendas, quienes en su mayoría respondieron que
sabían de las leyendas de Saltillo pero no las habían escuchado completas, asimismo, expliqué a
los niños la dinámica de trabajo para atender a tres reglas fundamentales para que la actividad se
llevara a cabo en las mejores condiciones: mantener el antifaz en sus ojos durante la narración,
atender a las indicaciones de las docentes para la repartición de alimentos y evitar conversar con
sus pares.
Posteriormente los alumnos pasaron al aula, se colocaron su antifaz y disfrutaron de la
experiencia con diversidad de elementos sensoriales acordes a la historia que les conté, por
ejemplo en la fase 3 incorporé sonidos como de gente en fiestas patronales, tren, radio, choque,
lamentos, un palo y ambulancias, además del consumo de una porción de cajeta y la textura de
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