Page 99 - FERNANDA BETZABETH CARRIZALES FONSECA INFORME
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4.1.4 Reflexión 1
Al terminar el primer ciclo de acción, pude identificar los avances a partir de la
observación diaria de los alumnos, lo que facilitó ajustar o aplicar otras estrategias, ya que
cada alumno es diferente. Obtuve buenos resultados con ciertos alumnos, mientras que, en
otros, como en el caso de Jesús, en donde se tuvo que aplicar estrategias específicas como
dejarlo realizar las actividades por sí solo, apoyándolo únicamente en aspectos como
proporcionarle los objetos que utilizaría para cada tarea y adaptarle el mobiliario para facilitar
su realización en las actividades.
Las actividades permanentes, particularmente aquellas en las que se asignaban tareas
de limpieza del aula de manera individual, resultaron ser altamente efectivas. Estas tareas
permitieron a los alumnos desarrollar su autonomía e independencia, mostrando motivación
y compromiso al completar las responsabilidades asignadas al final del día. Esta estrategia
no solo facilitó el aprendizaje, sino que también motivó a los estudiantes diariamente con
cada logro alcanzado. Como se mencionó anteriormente, las rutinas permiten crear orden y
seguridad en los alumnos ya que facilitan la orientación temporal y la autonomía personal.
Otra estrategia que funcionó positivamente fue la implementación de actividades
prácticas en el aula, centradas en los intereses de los alumnos, el realizar actividades que
impliquen movimiento, experimentos, recetas y el aprendizaje a través del juego. Esto
permitió un ambiente más dinámico y participativo, donde la mayoría de los estudiantes
respondió favorablemente. Por ello, se considera viable realizar un segundo ciclo de
intervención, reforzando lo aprendido y adaptando las estrategias exitosas a las necesidades
e intereses del grupo.
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