Page 64 - GERARDO FLORES CARDENAS INFORME
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Durante “Pisa la letra correcta” y “Brinca y Forma la Palabra” registré
en mi diario el tiempo aproximado que tardaba cada alumno en identificar
la tarjeta adecuada y la precisión de su elección al primer intento. Anoté
también sus reacciones ante el error: algunos corregían enseguida mientras
otros mostraban frustración o pedían ayuda. Por ejemplo, documenté que
Israel pasó de dudar dos segundos en el primer ciclo a reaccionar en menos
de un segundo en el segundo, esto denota un avance en su confianza y sus
aprendizajes.
Al término de cada sesión observe conductas específicas que
revelaron avances o dificultades. Observé que alumnos que antes no
diferenciaban “mal” de “pa” ahora lo hacían con seguridad, pero seguían
existiendo confusiones en sílabas trabadas como “tri” y “otra”. Asimismo,
anoté comentarios espontáneos (“¡Ya veo la ‘pe’!”) y comportamientos de
apoyo entre compañeros, lo que evidenció un clima colaborativo más
sólido.
En el cierre de cada actividad pedí a los alumnos que leyeran en voz
alta las palabras formadas con las sílabas o letras recolectadas. Esta práctica
me permitió verificar la comprensión de la correspondencia fonema-
grafema, detectar errores habituales (como la inversión de sílabas) y así
poder realizar correcciones en el momento. Además, la lectura en voz alta
sirvió para trabajar la entonación y la seguridad: noté que la mayoría leyó
con mayor fluidez (aunque aún presentaban algunas dificultades en
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