Page 22 - MARÍA PAULINA VILLASEÑOR RODRÍGUEZ INFORME
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A partir de lo anterior, el problema se focalizó específicamente en la dificultad para
estimular los dispositivos básicos del aprendizaje, particularmente la atención, la memoria, la
habituación, la motivación y la sensopercepción, lo cual limitaba el logro de aprendizajes
significativos en los alumnos y representa un área de oportunidad tanto para el grupo como para
mi práctica docente.
Se hizo evidente la necesidad de diseñar una intervención que contribuyera a mejorar los
DBA ya mencionados por lo cual surgió la idea de trabajar y estimularlos acompañados de música,
como una estrategia pedagógica en el aula. De acuerdo a un estudio realizado en el Centro de
Estudios Superiores Maranathá (CESUMA, 2025); se señala que “la música, al activar la amígdala
y el sistema límbico, vincula la emoción con el aprendizaje, fortaleciendo la memoria, la
creatividad y la generación de ideas nuevas, lo que convierte la experiencia educativa en una
experiencia significativa y multisensorial.” La selección de los tipos de música dentro del aula
debe responder a un propósito pedagógico, ya que distintos géneros musicales generan efectos
diferenciados en los procesos cognitivos y emocionales de los estudiantes.
En primer lugar, la música instrumental, especialmente la música clásica y ambiental, ha
sido ampliamente recomendada para actividades que requieren concentración, ya que al no
contener letra reduce la interferencia cognitiva y favorece la atención sostenida. Diversos estudios
señalan que la música con letra puede distraer y afectar el rendimiento en tareas cognitivas,
mientras que la música instrumental tiene un impacto menor en la carga cognitiva (Souza y
Barbosa., 2023). Asimismo, este tipo de música se asocia con el denominado efecto Mozart y con
la hipótesis de activación y estado de ánimo, la cual plantea que la música puede mejorar el
aprendizaje al influir en las emociones y niveles de activación del estudiante (Lehmann, 2017).
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