Page 23 - MARÍA PAULINA VILLASEÑOR RODRÍGUEZ INFORME
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Por otra parte, la música ambiental o sonidos relajantes (como sonidos de la naturaleza o
música de baja intensidad) contribuyen a generar un ambiente tranquilo, reduciendo la ansiedad y
facilitando la concentración. Investigaciones recientes han demostrado que ciertos tipos de música
instrumental pueden mejorar el estado de ánimo y la productividad, además de disminuir la
ansiedad en tareas académicas (Orpella, et al., 2025). Este tipo de música resulta especialmente
útil para favorecer procesos como la atención sostenida y la habituación.
En cuanto a la música preferida por los estudiantes, se ha encontrado que escuchar música
de su agrado puede mejorar el enfoque en tareas de baja demanda cognitiva, ya que incrementa la
motivación y el estado emocional positivo (Kiss & Linnell, 2020). Esto se relaciona con la
hipótesis de activación emocional, la cual sostiene que un estado emocional positivo favorece el
aprendizaje. Asimismo, la música con letra puede ser utilizada de manera estratégica en momentos
específicos, como actividades dinámicas o transiciones, ya que favorece la motivación y la
participación; sin embargo, no es recomendable durante tareas que requieren alta concentración,
debido a que puede interferir en procesos como la memoria de trabajo y la comprensión
(Healthline, 2023).
Finalmente, algunos estudios indican que el impacto de la música en el aprendizaje no es
uniforme, ya que puede tener efectos tanto positivos como negativos dependiendo del tipo de
música, la tarea y las características del estudiante, afectando variables como la atención, la
memoria y la fluidez verbal (Clegg, 2025). Por ello, la selección musical debe ser intencionada,
considerando el objetivo de la actividad y las necesidades del grupo.
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