Page 75 - MYRIAM ALESSANDRA GARCIA RAMOS INFORME
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Estas dificultades pueden originarse por malformaciones en labios, lengua, paladar, dientes o
mandíbula, así como por lesiones neurológicas que interfieren en los movimientos articulatorios.
Entre las alteraciones más comunes se encuentran el paladar hendido, frenillo lingual corto,
mal oclusiones dentales y problemas motores que dificultan la movilidad de los órganos
fonoarticuladores. Estas condiciones impiden que el niño produzca correctamente algunos
sonidos, afectando la presión y claridad del habla.
Las dislalias se relacionan directamente con la práctica educativa a través de las dificultades
en la pronunciación de los sonidos ya que pueden afectar la participación, comunicación y
aprendizaje de los alumnos dentro del aula. En educación preescolar es común observar que los
niños con dislalias presentan dificultades para expresar claramente sus ideas, responder
preguntas, participar en conversaciones o interactuar con sus compañeros, debido a que algunos
fonemas son omitidos, sustituidos o pronunciados incorrectamente. Estas situaciones pueden
generar inseguridad, frustración o incluso aislamiento social, ya que algunos niños evitan hablar
por miedo a equivocarse o ser objeto de burlas.
En la práctica docente, estas dificultades pueden identificarse mediante la observación
cotidiana del lenguaje oral de los alumnos, prestando atención a errores constantes en la
pronunciación, poca claridad al hablar o dificultades para repetir sonidos específicos. La
detección temprana permite implementar estrategias que favorezcan el desarrollo del habla y la
comunicación dentro del aula.
Las mejoras suelen observarse cuando se realizan actividades de estimulación del lenguaje de
manera constante y lúdica.
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