Page 63 - ROCIO ALEJANDRA SALAS OROPEZA PORTAFOLIO
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Esta experiencia me permitió reconocer que esperar un diagnóstico no siempre es viable
ni suficiente, y que la práctica docente exige tomar decisiones fundamentadas a partir de la
observación, el análisis del contexto y la identificación de las características individuales del
estudiante.
Logre comprender la importancia de partir de las habilidades y capacidades que el
alumno ya posee, utilizándolas como punto de apoyo para fortalecer su autoestima, motivación y
disposición hacia el aprendizaje, al reconocer sus logros, por pequeños que sean, se favorece un
ambiente positivo que impulsa al alumno a involucrarse más activamente y a enfrentar sus áreas
de mejora con mayor seguridad, de esta manera, la intervención no se centra en las dificultades,
sino en el potencial del estudiante, promoviendo un desarrollo más integral.
De igual forma, reafirmé que toda intervención debe estar sustentada en referentes
teóricos que orienten la práctica, pero que al mismo tiempo es necesario traducir estos
fundamentos en propuestas didácticas innovadoras, flexibles y significativas, esto implica
diseñar actividades que no solo respondan a los contenidos académicos, sino que también sean
atractivas, dinámicas y acordes a los intereses del alumno, favoreciendo así un aprendizaje más
activo y significativo.
En la evidencia número tres pude identificar un avance significativo en mi desarrollo
profesional, particularmente en el fortalecimiento de mis competencias para la intervención
educativa, reconocí que mis fortalezas se fueron ampliando conforme adquiría mayor seguridad
y confianza al momento de colaborar con otros agentes educativos, especialmente al compartir
sugerencias, reflexiones y propuestas relacionadas con el aprendizaje de los alumnos.
Logré desarrollar habilidades para la gestión y organización de actividades dentro de
proyectos escolares, esto me permitió ampliar mi visión sobre cómo diseñar e implementar
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