Page 84 - ROCÍO ISABEL HERNÁNDEZ CUÉLLAR INFORME
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En su caso, utilicé la tableta como un recurso motivador, condicionando su uso a la
participación en las actividades de inicio y desarrollo. De esta manera, al finalizar la sesión,
el menor trabajó con actividades digitales relacionadas con los sonidos finales,
favoreciendo su atención, motivación y participación en el aprendizaje.
En la tercera intervención, centrada en los sonidos finales, los menores ampliaron su
análisis de las palabras, ya no solo enfocándose en el inicio, sino también en su
terminación. Esto permitió una comprensión más completa de la estructura sonora de las
palabras, favoreciendo la discriminación auditiva.
La cuarta intervención fue con la secuencia llamada “Contando los sonidos”, la
actividad se organizó en tres momentos: inicio, desarrollo y cierre, con la intención de que
los alumnos identificaran y contaran los sonidos que conforman las palabras, fortaleciendo
así su conciencia fonológica. En el inicio, observaron la imagen del sol y se plantearon
preguntas como: ¿cuántos sonidos escuchas en la palabra “sol”?, pidiéndoles que la
pronunciaran lentamente (/s/ – /o/ – /l/) para identificar cada uno de sus sonidos.
Posteriormente, cuestioné si todas las palabras tenían la misma cantidad de sonidos,
promoviendo la reflexión inicial sobre la estructura de las palabras.
En el desarrollo, trabajé con tarjetas que contenían imágenes de palabras cortas de
dos o tres sonidos, como sol, pan, ma, sí, té, mar. A partir de estas, los alumnos
representaron cada sonido utilizando fichas o botones. En parejas, tomaron una tarjeta,
pronunciaron la palabra de manera pausada y colocaron una ficha por cada sonido
identificado. Después, contaron el número de fichas utilizadas y compararon sus resultados
con sus compañeros, expresando ideas como: “mi palabra tiene ___ sonidos, la tuya tiene
___”, favoreciendo la interacción y el aprendizaje colaborativo.
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