Page 54 - ALICIA ITZAYANA LOREDO RODRÍGUEZ TESIS
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Dentro de los criterios diagnósticos del TEA, el DSM-5 destaca dificultades en la
reciprocidad socioemocional, en las conductas comunicativas no verbales empleadas en la
interacción social y en el desarrollo, mantenimiento y comprensión de relaciones. Esto significa
que los niños con TEA pueden presentar complicaciones para iniciar o mantener
conversaciones, interpretar gestos, expresiones faciales o tonos de voz, así como para participar
en juegos sociales o actividades compartidas con otros.
Otro elemento característico del TEA es la presencia de conductas repetitivas o intereses
restringidos. Estas conductas pueden manifestarse en movimientos motores estereotipados,
insistencia en rutinas, resistencia al cambio, intereses intensamente focalizados o respuestas
inusuales a los estímulos sensoriales. En este último aspecto, el DSM-5 reconoce de manera
explícita que muchas personas con TEA presentan alteraciones en el procesamiento sensorial,
tales como hipersensibilidad o hiposensibilidad a sonidos, luces, texturas, olores, sabores o
movimientos. Estas respuestas pueden hacer que ciertos entornos resulten abrumadores o, por el
contrario, poco estimulantes, lo que repercute en la conducta, la atención y la participación
escolar.
Desde el ámbito educativo, estas características pueden traducirse en dificultades para
adaptarse a las dinámicas del aula, mantener la atención en una tarea, seguir instrucciones
verbales extensas o participar en actividades grupales. Asimismo, algunos alumnos con TEA
pueden mostrar una preferencia por actividades estructuradas, visuales y predecibles, mientras
que otros requieren apoyos específicos para regular su conducta y responder de manera más
adaptativa a los cambios del entorno.
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