Page 47 - BIANCA GUADALUPE MARTINEZ ESCOBEDO INFORME
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De acuerdo con la Secretaría de Educación Pública (2023), las Barreras para el
Aprendizaje y la Participación pueden clasificarse en cuatro tipos principales: actitudinales,
estructurales, normativas y didácticas, las cuales influyen de manera directa en las oportunidades
educativas del alumnado.
Las barreras actitudinales se relacionan con las creencias, prejuicios y concepciones que
las personas tienen sobre la diversidad y sobre los estudiantes que presentan alguna condición o
necesidad específica.
Estas barreras se manifiestan a través de actitudes de rechazo, discriminación, exclusión o
incluso sobreprotección por parte de docentes, compañeros o miembros de la comunidad
educativa, lo cual limita la participación y el aprendizaje de los estudiantes dentro de la escuela.
En este sentido, las concepciones sociales influyen directamente en la forma en que se atiende la
diversidad dentro de los espacios educativos.
Las barreras estructurales se refieren a las condiciones del sistema educativo o de la
organización escolar que dificultan el acceso y la permanencia de los estudiantes en la escuela.
Estas barreras pueden presentarse en aspectos como la distribución de recursos, la
infraestructura, la organización institucional o las formas de funcionamiento del sistema
educativo, las cuales en algunos casos normalizan la exclusión de ciertos estudiantes y limitan el
ejercicio pleno de su derecho a la educación.
Las barreras normativas son aquellas que se originan a partir de leyes, reglamentos,
disposiciones institucionales o políticas educativas que pueden obstaculizar el acceso, la
participación o el aprendizaje de los estudiantes. Estas barreras surgen cuando las normas o
lineamientos del sistema educativo no consideran la diversidad del alumnado o no permiten
implementar acciones inclusivas dentro de los centros escolares.
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