Page 53 - BIANCA GUADALUPE MARTINEZ ESCOBEDO INFORME
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• Hipoacusia severa (70-90 dB). Es necesario elevar la intensidad de la voz para que ésta
pueda ser percibida. El niño presentará un lenguaje muy pobre o carecerá de él.
• Hipoacusia profunda o sordera (más de 90 dB.) Sin la rehabilitación apropiada, estos
niños no hablarán, sólo percibirán los ruidos muy intensos y será, casi siempre, más por
la vía vibrotáctil que por la auditiva.
• Cofosis o anacusia. Pérdida total de la audición. Se puede decir que son pérdidas
excepcionales.
Esta clasificación no puede ser valorada por sí sola, hay que tener en cuenta que la
calidad de la percepción auditiva del alumnado con sordera depende de la combinación de
múltiples aspectos (tipo de pérdida auditiva, grado de pérdida, morfología de la curva, dinámica
residual rendimiento protésico tonal y rendimiento protésico verbal) y no únicamente del grado
de pérdida.
B- Clasificación según el momento de aparición
• Hipoacusia prelocutiva. La pérdida auditiva está presente al nacer el bebé o aparece con
anterioridad a la adquisición del lenguaje (2-3 años de vida) y por tanto el niño o la niña
es incapaz de aprender a hablar en el caso de sorderas graves o profundas.
• Hipoacusia postlocutiva. La pérdida auditiva aparece con posterioridad a la adquisición
del lenguaje, produciéndose de manera progresiva alteraciones fonéticas y prosódicas así
como alteraciones de la voz.
Etiología de la Discapacidad Auditiva
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