Page 50 - FANNY LIZETH MIRAMONTES FLORES TESIS
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Ahora bien, para la Revisión de la Clasificación Internacional Normalizada de la

                Educación ([CINE] ONU, 2011) se mencionaba que el concepto de educación para “niños con


                necesidades educativas especiales” se refiere a las acciones educativas diseñadas para apoyar el

                aprendizaje de personas que, por distintos motivos, requieren ayudas adicionales y estrategias


                pedagógicas ajustadas para poder participar plenamente y alcanzar los objetivos planteados en

                un programa escolar. Estos motivos pueden deberse, entre otros, a discapacidades físicas,


                conductuales, intelectuales, emocionales o sociales.

                       Aunque la denominación “Necesidades Educativas Específicas” es de uso más reciente,

                su origen se encuentra en un profundo legado teórico y humanista iniciado con el Informe


                Warnock, el cual continúa inspirando las políticas y prácticas educativas contemporáneas que

                buscan garantizar el derecho de todos los alumnos a recibir una educación de calidad, equitativa,


                accesible y adaptada a sus particularidades.

                       De la misma manera, la Declaración de Salamanca y Marco de Acción sobre


                Necesidades Educativas Especiales (1994) representó un punto de partida en la comprensión de

                la educación inclusiva y de la atención a la diversidad Este documento proclamó que cada


                alumno es un ser único e irrepetible, con intereses, capacidades, estilos de aprendizaje y

                necesidades propias, que se manifiestan a través de su forma particular de ser, actuar y


                relacionarse con el entorno. Desde esta perspectiva, la diversidad no es un obstáculo para el

                aprendizaje, sino un elemento enriquecedor que contribuye al desarrollo integral de las

                comunidades educativas.


                       La Declaración sostiene que el sistema educativo debe asumir la responsabilidad de

                responder activamente a las necesidades de todos sus estudiantes, garantizando que las escuelas


                sean espacios abiertos, flexibles y sensibles a las diferencias individuales. Esto implica no solo

                aceptar la diversidad como parte natural de la condición humana, sino también adaptar los

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