Page 131 - KAROL DANIELA MORALES VERÁSTEGUI INFORME
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Asimismo, transformé mi manera de intervenir en el aula. Dejé de insistir en que todos
los alumnos realizaran la actividad de la misma forma y comencé a ofrecer ajustes individuales,
como pausas sensoriales, apoyos visuales, tiempos diferenciados y alternativas de regulación.
Esto me permitió observar avances más claros en alumnos como Daniel, Gael y Dante, quienes
en el primer ciclo mostraban mayor resistencia y, en el segundo ciclo, lograron permanecer más
tiempo en la actividad y anticipar el uso del material sensorial.
Otro aspecto fundamental de mi transformación docente fue el desarrollo de una mirada
evaluativa más formativa y menos punitiva. A través de la aplicación continua de las listas de
cotejo, aprendí a valorar los avances reales del alumnado, reconociendo que un logro no siempre
se manifiesta en la finalización de una actividad, sino en pequeños progresos como dirigir la
mirada, repetir una acción, permanecer sentado algunos minutos más o recordar cómo usar un
material. Esta forma de evaluar fortaleció mi capacidad de observación y mi toma de decisiones
pedagógicas.
El segundo ciclo también me permitió reconocer que mi práctica impacta directamente en
el clima emocional del aula.
Al estructurar mejor las actividades, anticipar las rutinas y ofrecer espacios como el
rincón sensorial, los alumnos mostraron mayor seguridad, disposición y tolerancia a las
actividades, lo cual reforzó mi convicción de que el aprendizaje solo ocurre cuando el alumno se
siente regulado y comprendido.
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