Page 68 - KAROL DANIELA MORALES VERÁSTEGUI INFORME
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Estas dificultades impactan directamente en su nivel de alerta, atención, regulación
emocional y control conductual, favoreciendo la aparición de conductas disruptivas cuando el
entorno resulta sobre estimulante, impredecible o poco accesible. La incorporación de estrategias
sensoriales dentro del plan de acción se sustenta, por tanto, en la necesidad de ofrecer
experiencias que favorecieran la autorregulación y el equilibrio sensorial como condición previa
para el aprendizaje.
Como lo menciona Barkley (2012), el abordaje de las conductas disruptivas se
fundamenta desde la comprensión de las funciones cognitivas y, particularmente, de las
funciones ejecutivas, reconociéndose desde este marco teórico que las dificultades en la
inhibición conductual, la memoria de trabajo, la autorregulación emocional, la planificación y la
flexibilidad cognitiva limitan la capacidad de los alumnos para adaptarse a las demandas del
contexto escolar.
En el alumnado atendido en el CAM, estas dificultades se manifestaron en problemas
para mantener la atención, seguir instrucciones, tolerar la frustración y regular sus respuestas
conductuales, lo cual refuerza la necesidad de intervenir más allá de la corrección conductual,
priorizando el fortalecimiento de dichas funciones.
La integración de estos tres referentes teóricos permite comprender las conductas
disruptivas como expresiones de procesos neurocognitivos y sensoriales inmaduros o alterados, y
no como simples actos de indisciplina.
Desde esta mirada, la propuesta se orienta a disminuir las Barreras para el Aprendizaje y
la Participación, favoreciendo entornos estructurados, predecibles y sensorialmente adecuados,
que promueven la autorregulación, la atención y la participación de los alumnos.
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