Page 69 - KAROL DANIELA MORALES VERÁSTEGUI INFORME
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Para comprender la intervención educativa implementada, es fundamental reconocer las
características de las condiciones de discapacidad presentes en el grupo, ya que estas influyen en
el desarrollo de las funciones cognitivas, el acceso al aprendizaje y la participación escolar.
El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una condición del neurodesarrollo
caracterizada por dificultades en la comunicación social, la interacción y la presencia de patrones
conductuales repetitivos. En el caso del grupo, los alumnos se ubican en un nivel de apoyo grado
3, lo que implica una necesidad de apoyo muy sustancial. Presentan dificultades en la atención
sostenida, la flexibilidad cognitiva y la autorregulación emocional, además de alteraciones en el
procesamiento sensorial, lo que puede generar hiper o hiporrespuesta a estímulos. Por ello,
requieren rutinas estructuradas, apoyos visuales y estrategias sensoriales que favorezcan su
regulación (Cañadas Pérez, 2020).
La discapacidad intelectual (DI) se define por limitaciones en el funcionamiento
intelectual y la conducta adaptativa, afectando habilidades conceptuales, sociales y prácticas
(Secretaría de Educación Pública [SEP], 2022). Los alumnos con DI presentan dificultades en la
atención, la memoria y la resolución de problemas, por lo que requieren repetición, apoyos
constantes y experiencias concretas. El uso de estrategias sensoriales y materiales manipulativos
favorece su acceso al aprendizaje al facilitar la comprensión y la permanencia en la tarea.
El síndrome de Down es una condición genética asociada a la presencia de un
cromosoma extra, que implica generalmente discapacidad intelectual. Entre sus características
destacan la dificultad en la memoria auditiva y un mejor procesamiento visual, así como la
necesidad de estructura y repetición (Díaz Benito & Yagüe, 2017).
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