Page 27 - LA ADQUISICIÓN DE LA LECTURA Y ESCRITURA MEDIANTE LA APLICACIÓN DE ACTIVIDADES LÚDICAS EN NIÑOS QUE ASISTEN A LA USAER.
P. 27

3.2.2 Niveles de la adquisición de la escritura

                             Según  Portilla  y  Taberosky,  (2007,  citados  en  Gutiérrez  y  Díez,  2015),

                      determinan  cuatro  niveles  que  se  llevan  a  cabo  en  el  proceso  del aprendizaje  de  la

                      escritura, los cuales se caracterizan de la siguiente manera:

                                 •  Escritura  presilábica:  En  este  periodo  los  niños  no  establecen  una

                                     correspondencia grafía-fonema y no existe una diferencia como tal de una
                                     palabra a otra.

                                 •  Escritura  silábica:  El  niño  es  capaz  de  emplear  distintas  letras  para
                                     representar los elementos silábicos de la palabra.

                                 •  Escritura silábico-alfabética: Realizan un análisis silábico, escriben una

                                     letra por cada sílaba e incluyen fonemas, es decir las producciones que
                                     realizan llevan combinadas sílabas y fonemas.

                                 •  Escritura  alfabética:  Las  palabras  que  escriben  logran  tener
                                     correspondencia sonoro-gráfica, aunque no se tenga todavía el uso de

                                     reglas ortográficas. (p.47).

                          Por lo expuesto previamente, es muy claro lo que caracterizan dichos autores en cada

                  una de las etapas, puesto que se entiende que en el inicio de la primera etapa los niños no

                  realizan  escrituras  convencionales  debido  a  que  no  tienen  conocimiento  del  código
                  alfabético, por lo tanto, no hacen diferencia de una palabra a otra o de la longitud de las

                  mismas, si es palabra larga o corta. En la segunda etapa, tienen mayor conciencia de la
                  relación grafema-fonema, pero aún no es interiorizada lo suficiente como lo es en el tercer

                  momento, donde por lo general, hacen uso de una grafía para representar un elemento silábico
                  y  finalmente,  en  la  cuarta  etapa,  se  consolida  el  código  alfabético,  logrando  realizar

                  producciones donde existe correspondencia sonoro-gráfica, aunque no se sigan las reglas

                  ortográficas, tales como los acentos, uso de mayúsculas y minúsculas, puntos y comas, etc.

                         Nelson,  (2013,  citado  en  Márquez,  2015),  deja  ver  que  todos  los  niños  tienen  la

                  capacidad de hacer uso de representaciones simbólicas desde sus primeros años de vida, por
                  lo tanto, los primeros seis resultan ser un tanto complejos para el desarrollo de las bases

                  neurológicas, conocimientos y habilidades para estar dentro de una comunidad alfabetizada.




                                                                                                        27
   22   23   24   25   26   27   28   29   30   31   32