Page 56 - EL JUEGO LÚDICO COMO ESTRATEGIA PARA FAVORECER LA ARTICULACIÓN DE FONEMAS EN ALUMNOS QUE ASISTEN A LA USAER EN EDUCACIÓN PREESCOLAR.
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De los 6 a los 12 meses, Díez, et al., (2009), Pérez y Salmerón, (2006) mencionan la

                  siguiente recopilación de características de expresiones lingüísticas en los infantes como lo es
                  la reacción ante la voz de familiares o personas que se encuentran conviviendo de manera

                  constante  con  el  bebé,  el  niño  realiza  balbuceo  reduplicativo,  que  es  la  combinación  de
                  consonante  –  vocal  –  consonante  –  vocal  (“mamama”,  “papapa”,  “bababa”).  Inicia  la

                  producción de expresiones de manera intencionada como lo es la utilización del llanto cuando

                  se separa de sus padres, se dirige con gestos o con la mirada hacia su objetivo, así como también
                  la intención de repetir algunos sonidos.

                         La etapa lingüística inicia a los 12 meses y esta a su vez se subdivide en dos subperiodos,

                  el primero de ellos comprende al periodo de palabra-frase que se desarrolla de los 12 a los 24

                  meses, en primera instancia el desarrollo del lenguaje de los 12 a los 18 meses se caracteriza
                  por la pronunciación de las primeras palabras como “mamá, papá o agua”, responde a preguntas

                  sencillas mediante el lenguaje no verbal (¿Dónde está?, ante objetos o imágenes, se desarrolla

                  mayor capacidad comprensiva que expresiva y su pronunciación suele ser poco clara con la
                  presencia de holofrases pues tiene un vocabulario adquirido de 4 a 6 palabras.

                         Posteriormente de los 18 a los 24 meses las estadísticas marcan que el niño debe de

                  comenzar el balbuceo no reduplicativo, es decir, que adquiere la posibilidad de pronunciar sin
                  errores las vocales y los fonemas más sencillos, comienza a utilizar otros sonidos de la lengua,

                  utiliza la tercera persona para referirse a sí mismo, es capaz de pedir los alimentos por su nombre

                  e inicia la emisión de onomatopeyas de diversos campos semánticos como lo son animales,
                  medios de transporte, etc. Al finalizar esta etapa el vocabulario del infante estará conformado

                  por aproximadamente 50 palabras, aunque aún existen errores en la pronunciación de la palabra.

                         El siguiente periodo comprende al periodo de las primeras frases (2 a 6 año), en donde

                  de dos a los tres años el desarrollo del lenguaje se caracteriza por el uso del lenguaje telegráfico
                  es decir la combinación de sustantivos y verbos en una frase omitiendo la pronunciación de

                  auxiliares para dar sentido a la oración, sin embargo, el lenguaje logra ser intencionado pues

                  expresa sus necesidades y peticiones. A partir de los dos años (24 meses) hasta los treinta meses,
                  el niño ya tiene que realizar frases de tres palabras (sujeto+verbo+objeto), como por ejemplo

                  “yo quiero pan”.





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